domingo 18 de octubre de 2009

Sabes que es el compañerismo...

Hace algunos años, en las olimpiadas para minusválidos de Seattle, también llamadas de "Paraolimpiadas", nueve participantes, todos con deficiencia mental o física, se alinearon para la salida de la carrera de los cien metros planos.

A la señal, todos partieron, no exactamente disparados, pero con deseos de dar lo mejor de si, terminar la carrera y ganar el premio. Todos, excepto un muchacho, que tropezó en el piso, cayó y rodando comenzó a llorar.

Los otros ocho escucharon el llanto, disminuyeron el paso y miraron hacia atrás. Vieron al muchacho en el suelo, se detuvieron y regresaron...Todos! Una de las muchachas, con Síndrome Down, se arrodilló, le dio un beso al muchacho y le dijo: "Listo, ahora va a sanar". Y todos, los nueve competidores entrelazaron los brazos y caminaron juntos hasta la línea de llegada. El estadio entero se puso de pie y no había un solo par de ojos secos.

Los aplausos duraron largos minutos, las personas que estaban allí aquél día, comentan esa historia hasta el día de hoy ¿Por qué?
Porque en el fondo, todos sabemos que lo que importa en esta vida, más que ganar solo, es ayudar a los demás para vencer, aunque ello signifique disminuir el paso y cambiar el rumbo. "Ojalá que también seamos capaces de disminuir el paso o cambiar el rumbo para ayudar a alguien que en cierto momento de su vida tropezó y necesita de ayuda para continuar".

lunes 31 de agosto de 2009

Realidad

Esta es una de esas palabras que usualmente tomamos con mucho simplismo y falta de profundidad, por lo que no es de extrañar que haya muchas personas que ignoran los cuestionamientos más elementales de nuestra existencia.
¿Qué es la realidad? Vamos a su etimología, esta proviene del latín “realitas” y éste de “res”, «cosas» significa en el uso común “todo lo que existe”. De un modo más preciso, el término incluye todo lo que es, sea o no perceptible, accesible o entendible por la ciencia y la filosofía o cualquier otro sistema de análisis.
Al profundizar en esta pregunta y sacar apoyo en grandes mentalidades de la historia llegamos a puntos divergentes.
Así Demócrito (460-370 a.C.) pensó en la idea de una partícula elemental indivisible, la que más tarde se conoció con el nombre de átomo. Actualmente se sabe que el átomo es una partícula con mucho espacio vacío y con otras muchas partículas que van a velocidades vertiginosas, por lo que se está llegando a la conclusión que estamos en un universo de energía y que nuestra percepción no es más que una ilusión.
En oposición a Demócrito, George Berkeley (1685-1753) afirmaba que la materia no existe en sí ni en sí misma; existe porque es percibida. De ahí se saca la conclusión: “si uno no está en un lugar observando algo específico, no se puede tener la certeza de que ese algo existe si no estamos presentes”. Por ejemplo: yo puedo saber que el planeta Marte existe, porque fui a ese planeta y todas las noches lo veo en el telescopio, pero en este momento nada me asegura que existe, porque puede ser que explotó o lo desintegró un asteroide.
Apoyando en cierta forma la tesis anterior René Descartes (1596-1650), en su agudo dilema existencial concluyó que es posible dudar y cuestionar dones aparentes como la existencia del mundo e incluso de nosotros mismos, pero lo único de que se puede tener certeza es de que se está pensando, por lo que la prueba final de la existencia era el acto de pensar: “cogito ergo sum” (pienso, luego existo).
Kart Kafka(1886-1941) psicólogo de la Gestalt, señaló que aunque nosotros podemos compartir el mismo ámbito geográfico, nuestros ámbitos conductuales pueden ser muy diferentes; nuestra tendencia a organizar las propias percepciones conduce a ilusiones o engaños de los sentidos.
Los razonamientos antes vistos pueden llevar en sí a la misma conclusión, en las vicisitudes de nuestros pensamientos, podemos tener la certeza de que existimos, que pensamos, que hay un poder o energía elemental (le puedes llamar Nirvana, Dios, Ser Supremo o como quieras), que hay cosas que escapan de nuestra comprensión y de nuestro conocimiento, pero todas esas limitaciones nos ofrecen el axioma de nuestra realidad (que otros no conozcan o quizás pueden compartir); y esa convicción que vive en nosotros debe ser quien rija nuestra vida.
Solamente como sugerencia lo que debemos o podemos hacer es verla de la forma más positiva posible, entendiendo como positivo la forma de lo cual podemos ser más felices y hacer en la medida de lo posible más felices a los demás, para hacer así más placentera nuestra existencia.